Setting Course

Mucha gente anda por la vida como un marinero sin brújula. Es difícil tomar decisiones si no tenés claro lo que querés.

Desde que dejé mi trabajo en México, mi camino fue muy claro. Acercarme al dinero.

Antes, sólo era una mercancía. Una pieza fácil de reemplazar.

Yo era muy bueno en mi trabajo. Me extrañaron unos meses. ¿Pero adivina qué? El banco todavía está operando.

Sabía que  sería mejor para mí si formase parte del equipo que generaba el dinero. Por eso, elegí unirme a un equipo de ventas.

Durante unos años, fluía el dinero. Mientras llegás a tus cuotas, todos son felices.

El «Proyecto Everest» fue el principio del fin. Las ridículas expectativas hicieron que el equipo fuera desmantelado y que nunca pudiéramos recuperarnos.

Entonces hice la mayor corrección de rumbo. Acercándome aún más al dinero.

Comencé mi propia compañía. Eso fue en 2012.

2018 fue el mejor año de la compañía y personal.

Vale la pena comprometerse a largo plazo a un rumbo. Creciendo 1% cada día.

Es ridículo pensar que tendrás un golpe de suerte y que de la noche a la mañana serás millonario. Detrás de cada historia de éxito repentino hay años de preparación y trabajo.

Al igual que Matt Damon y Ben Affleck cuando escribieron Good Will Hunting. Golpearon puertas durante casi 10 años hasta que los produjeron. Después de eso, conocemos la historia. Un éxito tras otro.

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